La zona cero de la tecnología tiene un nombre: Silicon Valley. Este enclave californiano es, sin duda alguna, el modelo mundial de la industria de la innovación. Empresas como Apple, Google o Microsoft han situado sus edificios centrales en este punto. Además, miles de candidatos aspiran a poder trabajar en sus sedes.

El éxito de este enclave es reconocido mundialmente. Todos los países quieren tener un Silicon Valley en sus fronteras. Todos quieren convertirse en la capital mundial de la tecnología, a pesar de contar con pocas empresas de tanto tirón como las antes mencionadas.

Israel: La segunda Silicon Valley

Tel Aviv es el Silicon Valley de Silicon Valley” es la frase que se oye allí, haciendo alusión a que el país israelí es aún más innovador que la meca californiana. A pesar de ser un país con diversos conflictos internacionales, la verdad es que da cabida a más de 4.000 startups, casi todas ellas de tecnología dura: biotecnología, ingeniería, bioquímica, farmacología, etcétera.

El Silicon Valley Tel Aviv

El Silicon Valley Tel Aviv

Zhongguancun, la innovación China

El país de la imitación y de la copia no podía pasar por alto dejar de tener un Silicon Valley propio, de hecho, tiene varios; quizás el más destacado sea Zhongguancun, un distrito al norte de Beijing que en los últimos años está concentrando un creciente número de startups tecnológicas con visión global. Las nuevas startups nacidas en China apuestan por modelos globales y por plantar semillas tecnológicas innovadoras que, con el tiempo, puedan dar frutos a nivel mundial. Y es esa la actitud con la que nacieron grandes fabricantes chinos de móviles como Huawei, Xiaomi o ZTE.

Zhongguancun, la innovación China

Zhongguancun, la innovación China

Bangalore: el éxito de la ingeniería india

En la India se han dado dos situaciones determinantes para el resurgir de un Silicon Valley. En primer lugar, la exportación de talento: no hace falta estar muchos días por Silicon Valley para observar que la población de origen india es llamativamente numerosa; y la segunda fase, la retención del talento.

El Gobierno hindú está apostando por concentrar su mayor tesoro dentro de las fronteras para dar lugar a startups que, naciendo del ámbito local, puedan conquistar el mundo.

El éxito de la ingeniería india

El éxito de la ingeniería india

Chile y México: las puertas de Latinoamérica

En el caso de Chile, gran parte de culpa la tiene “Startup Chile”, un programa público que busca crear su propio ecosistema y que cada año consigue atraer a diversas compañías procedentes de todos los países de la región.

También muestra esfuerzos México, cuya capital comienza a ser un buen epicentro de innovación. Tanto en el caso de México como en el de Chile no observamos el nacimiento ni la venta de grandes startups (a diferencia de Israel, por ejemplo), pero lo cierto es que se han convertido en focos de innovación gracias a ser considerados la puerta de entrada a Latinoamérica para las compañías que quieren actuar a nivel global.

¿España? Aún queda mucho por hacer

Ni Madrid ni Barcelona cuentan con pequeños Silicon Valley. Pese a los bajos costes y a ser una puerta perfecta de entrada al mercado hispano, nuestro país no está destacando por su éxito a la hora de atraer talento extranjero, precisamente. Ni el Parque Tecnológico de Andalucía (PTA) en Málaga, ni el ParcBit mallorquín, ni el de Zamudio en Bilbao se pueden considerar auténticos “Silicon Valley”.

Las semillas españolas

Las semillas españolas

Pero actualmente estamos plantando semillas que en un futuro crecerán. En el caso de Barcelona, el Mobile World Congress, la convierte cada año en el epicentro tecnológico mundial y la sitúa en el punto de mira; en el caso de Madrid, contamos con The South Summit, la marca de Spain Startup, que, sin llegar a los índices de éxito de Startup Chile o el Mobile World Congress, está luchando duramente por convertirse en referente.